LA DIGNIDAD DEL ARTE
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asís, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.
Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.
Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos
viernes, 23 de julio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
Se necesita mucha paciencia para permitir que los demás se equivoquen.
Se necesita mucho amor para aceptar los errores de los demás.Se necesita mucha generosidad para escuchar los circunloquios de los demás.
Se necesita mucha humildad para reconocer que nosotros somos también los demás.
BORJA Y SU RÍO
Aquella mañana no parecía diferente de todas las otras.
Hacía calor, no había escuela y nada hacía pensar que la situación fuera a cambiar.
El tiempo en vacaciones fluye ancho, sin orillas.
Ha nuestro amigo Borja le gustaba bañarse en el río le era familiar aunque fuera imprevisible, distinto cada día...La piscina que se había puesto de moda le resultaba aburridísima.
Las historias que le habían contado acerca de ahogados y las advertencias de sus padres sobre los peligros del agua no tenían nada que ver con el río que el conocía.
Le gustaba nadar en la parte más ancha donde el agua estaba más fresca y tranquila, profunda y rodeada de un paisaje mágico. En un momento, cuando estaba en medio del río, una imagen se coló en su mente: una enorme alga larga y flexible se le enroscaba en las piernas y lo engullía.
De nada le servia saber que no había ese tipo de algas en su río.
La imaginación lo traicionó sentía las piernas como plomos un escalofrió en la espalda lo atravesaba paralizandolo
Le faltó poco para no alcanzar la orilla que cada día le proporcionaba un disfrute.
Lo hizo más rápido que nunca.
Sentado en una roca tibia de sol, se preguntaba qué había pasado, como su imaginación casi lo paraliza y lo ahoga. ¿De donde había venido aquella imagen del alga serpenteante?
Un polvo gris había empañado, quizás para siempre, la vivencia inocente y fresca de Borja.
En ese instante en que el alga tomo forma en su mente transformándose en algo amenazante. El miedo de Borja, su alga no venia de las oscuras aguas del río.
Borja volvió a nadar en el río a partir de entonces con algunas precauciones.
Había aprendido algo.Su imaginación le había asustado, eso era suyo y venía de dentro.
Podía imaginar muchas cosa acerca del río o de si mismo y dependiendo como lo hiciera encontrria apertura u obstáculo. El conocimiento sabía que tardaría en adquirirlo tal vez demasiado. Tenia que estar atento y abierto.
Pero tenia que nadar hasta la roca en el río de la vida sino lo hacia el alga se lo comería.
M.J
miércoles, 23 de junio de 2010
El Don de la ilusión
Había una vez un payaso que, jugando, jugando al bricolaje, se convirtió en un tornillo pequeño.
Tan pequeño era que se llamaba Tornillete. Nuestro amigo no estaba nada contento con su tamaño. Él quería ser más grande para poder aguantar una estanería con muchos libros.
O para sostener los caballitos de un tiovivo.
O para mantener cuerdo el cerebro más importante del mundo.
Esos sí que eran trabajos importante, y no lo que él hacía...
Tornillete trabajaba en un reloj. Era una de las numerosas piezas que lo hacían funcionar, pero él pensaba que esa era una labor insignificante, rutinaria y aburrida que no aportaba nada a la sociedad. ¡Tornillete era un tornillo con aspiraciones!
Así que un buen día decidió que no trabajaría más en una tarea tan indigna de alguien como él. Quería ser un tornillo de provecho. Dicho y hecho.
Esa mañana se quedó en la cama sin levantarse...
...y por supuesto el reloj se paró, inevitablemente.
Fue entonces cuando Tornillete tomó conciencia de la verdadera importancia de su trabajo. Porque al pararse el reloj se paró todo. Pero todo, todo.
¡Como no existía el tiempo...! Todo se detuvo al intante y el mismo Tornillete se quedó en la cama sin poderse mover.
Así, desde su inmovilidad, comprendió una cosa que, no por ser obvia, era menos importante.Que no se trata de ser más o menos grande o más o menos relevante, sino de hacer el trabajo que realmente te gusta con ilusión. Y como a tornillete lo que de verdad le gustaba era ser tornillo de una manguera de bomberos, se puso a estudiar y en poco tiempo consiguió el título.
Actualmente, la manguera del parque de bomberos en la que trabaja es de las mejores del país y Tornillete, de los más felices.
Y para recordar sus buenos tiempos, los domingos hace sesión doble como payaso. Por la mañana, en la plaza y por la tarde, en un teatro.
Y colorín colorado... este cuento se ha acabado.
miércoles, 9 de junio de 2010
UN REGALO
Hoy escribo mis primeros versos
de esta primavera sólo intuida.
Hoy despierto del helado letargo
a símbolos, metáforas… poesía.
El profesor de arte romántico,
habla de pasión y vida,de lo que al alma mueve
y cada cual siente,
sin importarle lo que digan.
Habla de hermosas obras que
sin aherrojes fueron concebidas.
Recuerda a creadores valientes
que sabían lo que no querían.
Yo, en mi modestia, sólo me alegro
de que para mis primeros versos
de esta primavera recién nacida,
encontré presto una página virgen que
me miraba complacida.
Marzo. 2010-04-05
J. Vicente calabuig
Recibí un hermoso regalo de un amigo poeta, amante de La Mar y las letras.
Pasados unos días de la fiesta de la calle sin exclusión de todos y para todos donde una mayoria de las personas que se reunieron de letras saben poco y de deleites menos.
domingo, 6 de junio de 2010
FIESTA DE LA CALLE
PARA TODOS Y CON TODOS
FIESTA DE LA CALLE.
DIVERSIÓN SIN EXCLUSIÓN. SAL Y VÍVELA
DIVERSIÓN SIN EXCLUSIÓN. SAL Y VÍVELA
DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE
Estas lineas para todos y con todos
Allá, donde se mecen los sueños
con cadencia hay un poema, tras el brillo
sonriente de unos ojos que miran con afecto
hay un poema, en cada una de las arrugas
del semblante de un anciano, hay un poema,
En la tristeza de muchos sin techo, hay un poema.
En una puesta de sol, en una lagrima, en una
gota de roció que llora, hay un poema.
La poesía es el hogar para todos los sentidos
invisibles, transparentes y ocultos que reflejan
las emociones exaltadas del alma.
con cadencia hay un poema, tras el brillo
sonriente de unos ojos que miran con afecto
hay un poema, en cada una de las arrugas
del semblante de un anciano, hay un poema,
En la tristeza de muchos sin techo, hay un poema.
En una puesta de sol, en una lagrima, en una
gota de roció que llora, hay un poema.
La poesía es el hogar para todos los sentidos
invisibles, transparentes y ocultos que reflejan
las emociones exaltadas del alma.
M.J
viernes, 28 de mayo de 2010
El DON DEL ENTUSIASMO
Los entusiastas tienen el don de la intensidad: se maravillan, se electrizan, se inflaman como velas al viento.
Frente al relativismo al que invita la realidad con su miríada de matices y sus preguntas sin respuesta, no se renuncia a la ilusión aun a riesgo de parecer ilusos.
El carácter enigmático de este empuje vital que no parece dejarse convocar - aunque sí cultivar -, ya está presente en la propia etimología de la palabra: deriva del griego enthousiasmos ( inspiración divina, éxtasis ,arrebato), que a su vez se formó a partir de entheos o enthous: ¿ No es el sentimiento de estar poseído por una fuerza que nos acompaña la que nos hace vibrar con lo que nos gusta y nos vuelve alegres, intrépidos y creativos con nuestra propia vida y los proyectos que acariciamos?
Nada se puede llevar a cabo sin cierta entrega. En cualquier tarea el entusiasmo marca la diferencia entre lo que se hace por obligación y lo que obedece al deseo y al crecimiento.
El entusiasmo tiene que tener un poder transformador.
El reto está tanto en acompañar el entusiasmo de lucidez como en lograr que no resulte vacuo o una mera explosión de vitalidad.
Interesa en la medida en que mueve la acción y alcanza a los demás. Al igual que la felicidad, solo parece tener sentido si trasciende a quien lo siente.
El entusiasmo pide ser compartido y propagado, encontrar o suscitar otros entusiasmos con los que seguir viviendo y cooperar. Por eso, cuando no se siente, puede ser útil acercarse a quien lo desprende.
El entusiasmo se puede generar. Basta con elegir algo por lo que se pueda sentir, aunque sea pequeño, y atreverse a comprometerse con ello y permitirnos que suceda.
Entusiasmarse puede llevar a verdaderos cambios. La vitalidad y habilidad para lograr nuestros sueños dependen de la capacidad de experimentarlo.
Si nos dejamos<<>> el efecto del entusiasmo toma todo su impulso
Frente al relativismo al que invita la realidad con su miríada de matices y sus preguntas sin respuesta, no se renuncia a la ilusión aun a riesgo de parecer ilusos.
El carácter enigmático de este empuje vital que no parece dejarse convocar - aunque sí cultivar -, ya está presente en la propia etimología de la palabra: deriva del griego enthousiasmos ( inspiración divina, éxtasis ,arrebato), que a su vez se formó a partir de entheos o enthous: ¿ No es el sentimiento de estar poseído por una fuerza que nos acompaña la que nos hace vibrar con lo que nos gusta y nos vuelve alegres, intrépidos y creativos con nuestra propia vida y los proyectos que acariciamos?
Nada se puede llevar a cabo sin cierta entrega. En cualquier tarea el entusiasmo marca la diferencia entre lo que se hace por obligación y lo que obedece al deseo y al crecimiento.
El entusiasmo tiene que tener un poder transformador.
El reto está tanto en acompañar el entusiasmo de lucidez como en lograr que no resulte vacuo o una mera explosión de vitalidad.
Interesa en la medida en que mueve la acción y alcanza a los demás. Al igual que la felicidad, solo parece tener sentido si trasciende a quien lo siente.
El entusiasmo pide ser compartido y propagado, encontrar o suscitar otros entusiasmos con los que seguir viviendo y cooperar. Por eso, cuando no se siente, puede ser útil acercarse a quien lo desprende.
El entusiasmo se puede generar. Basta con elegir algo por lo que se pueda sentir, aunque sea pequeño, y atreverse a comprometerse con ello y permitirnos que suceda.
Entusiasmarse puede llevar a verdaderos cambios. La vitalidad y habilidad para lograr nuestros sueños dependen de la capacidad de experimentarlo.
Si nos dejamos<<>> el efecto del entusiasmo toma todo su impulso
miércoles, 19 de mayo de 2010
NARICES ROJAS

Los “Doctores Sonrisa” con su gran nariz roja y sus batas de color chillón visitan habitación por habitación a los niños que se encuentran hospitalizados. Son artistas, profesionales y especialmente formados para este tipo de situaciones, que juegan con los niños e intenta involucrarlos para que por un tiempo olviden donde se encuentra y descubran un mundo de magia, propio de la infancia.
Alegría: lo más difícil de encontrar en un hospital, donde los adultos pasean de arriba abajo con cara de pena y circunstancia. Sin embargo, de repente se oye una carcajada, seguida de risas y luego otra carcajada aún más fuerte. Y si alguien quiere encontrar el origen de ese jolgorio, basta con asomarse a una habitación, en la que un pequeño paciente se somete a una profunda revisión del doctor TONTON o quizás será la doctora Mete Patas. El objetivo de la institución es aliviar el sufrimiento de los niños hospitalizados a través de la risa, cariño y mas risa.
Esperanza: Dibujar la sonrisa de los más pequeños no sólo les ayuda a olvidar por un instante que pasan por una de las experiencias más traumáticas de su vida, sino que ayuda a los que lo rodean, padres y familiares, a mostrarse más esperanzados sobre la situación del niño hospitalizado. «Yo, que estoy en este hospital desde hace 20 años, puedo comprobar el bien que hace una nariz roja en el alma de los niños enfermos», , Ser positivos y mostrarse frente a los niños fuertes y con una sonrisa de oreja a oreja resulta complicado, cuando, aunque no se sufra la enfermedad como ellos, se tenga conciencia de las consecuencias e implicaciones de la misma. Para ello médicos como el doctor Guay o la doctora Vaga de remate se han especializado en hacer más confortable y agradable tanto las largas, como las cortas estancias en los centros hospitalarios.En las visitas personalizadas, el doctor sonrisa juega, improvisa, e intenta con su labor que los niños y sus familiares olviden por un periodo de tiempo dónde se encuentran, mostrándoles un mundo de color, música, magia, y sonrisas..Pero niño por niño devuelven triplicadas esas sonrisas con la luz de cada criatura, un juego de magia totalmente real.
A veces pienso que trabajamos tanto para los padres como para los niños. Si el niño ríe, el padre también lo hace, y es una auténtica recompensa. Es hermoso comprobar que cuando entras en un lugar un poco tenso, con tu nariz roja, hay como un alivio. Estás allí acompañando para la risa y la emoción, y también para canalizar el llanto" Los payasos de hospitales son incansables, transforman por completo el ambiente, luchando con ayuda de la risa, contra el dolor, el sufrimiento y el aburrimiento. Solo una nariz roja.
Alegría: lo más difícil de encontrar en un hospital, donde los adultos pasean de arriba abajo con cara de pena y circunstancia. Sin embargo, de repente se oye una carcajada, seguida de risas y luego otra carcajada aún más fuerte. Y si alguien quiere encontrar el origen de ese jolgorio, basta con asomarse a una habitación, en la que un pequeño paciente se somete a una profunda revisión del doctor TONTON o quizás será la doctora Mete Patas. El objetivo de la institución es aliviar el sufrimiento de los niños hospitalizados a través de la risa, cariño y mas risa.
Esperanza: Dibujar la sonrisa de los más pequeños no sólo les ayuda a olvidar por un instante que pasan por una de las experiencias más traumáticas de su vida, sino que ayuda a los que lo rodean, padres y familiares, a mostrarse más esperanzados sobre la situación del niño hospitalizado. «Yo, que estoy en este hospital desde hace 20 años, puedo comprobar el bien que hace una nariz roja en el alma de los niños enfermos», , Ser positivos y mostrarse frente a los niños fuertes y con una sonrisa de oreja a oreja resulta complicado, cuando, aunque no se sufra la enfermedad como ellos, se tenga conciencia de las consecuencias e implicaciones de la misma. Para ello médicos como el doctor Guay o la doctora Vaga de remate se han especializado en hacer más confortable y agradable tanto las largas, como las cortas estancias en los centros hospitalarios.En las visitas personalizadas, el doctor sonrisa juega, improvisa, e intenta con su labor que los niños y sus familiares olviden por un periodo de tiempo dónde se encuentran, mostrándoles un mundo de color, música, magia, y sonrisas..Pero niño por niño devuelven triplicadas esas sonrisas con la luz de cada criatura, un juego de magia totalmente real.
A veces pienso que trabajamos tanto para los padres como para los niños. Si el niño ríe, el padre también lo hace, y es una auténtica recompensa. Es hermoso comprobar que cuando entras en un lugar un poco tenso, con tu nariz roja, hay como un alivio. Estás allí acompañando para la risa y la emoción, y también para canalizar el llanto" Los payasos de hospitales son incansables, transforman por completo el ambiente, luchando con ayuda de la risa, contra el dolor, el sufrimiento y el aburrimiento. Solo una nariz roja.
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