miércoles, 23 de junio de 2010

El Don de la ilusión


Había una vez un payaso que, jugando, jugando al bricolaje, se convirtió en un tornillo pequeño.
Tan pequeño era que se llamaba Tornillete. Nuestro amigo no estaba nada contento con su tamaño. Él quería ser más grande para poder aguantar una estanería con muchos libros.
O para  sostener los caballitos de un tiovivo.
O para mantener cuerdo el cerebro más importante del mundo.
Esos sí que eran trabajos importante, y no lo que él hacía...
Tornillete trabajaba en un reloj. Era una de las numerosas piezas que lo hacían funcionar, pero él pensaba que esa era una labor insignificante, rutinaria y aburrida que no aportaba nada a la sociedad. ¡Tornillete era un tornillo con aspiraciones!
Así que un buen día decidió que no trabajaría más en una tarea tan indigna de alguien como él. Quería ser un tornillo de provecho. Dicho y hecho.
Esa mañana se quedó en la cama sin levantarse...
...y por supuesto el reloj se paró, inevitablemente.
Fue entonces cuando Tornillete tomó conciencia de la verdadera importancia de su trabajo. Porque al pararse el reloj se paró todo. Pero todo, todo.
¡Como no existía el tiempo...! Todo se detuvo al intante y el mismo Tornillete se quedó en la cama sin poderse mover.
Así, desde su inmovilidad, comprendió una cosa que, no por ser obvia, era menos importante.Que no se trata de ser más o menos grande o más o menos relevante, sino de hacer el trabajo que realmente  te gusta con ilusión. Y como a tornillete lo que de verdad le gustaba era ser tornillo de una manguera de bomberos, se puso a estudiar y en poco tiempo consiguió el título.
Actualmente, la manguera del parque de bomberos en la que trabaja es de las mejores del país y Tornillete, de los más felices.
Y para recordar sus buenos tiempos, los domingos hace sesión doble como payaso. Por la mañana, en la plaza y por la tarde, en un teatro.
Y colorín colorado... este cuento se ha acabado.

16 comentarios:

karulkalara dijo...

Esto me plantea una duda, quizás ajena a tu propuesta... ¿Por qué es requisito imprescindible estudiar para ser aquello que por ser ya se es?

Sony dijo...

hola maria jose,precioso relato amiga y lleno de sabiduria,porque todos los trabajos son dignos,nadie es mas grande ni pequeño se cual sea su desempeño en esta vida.
y mucho menos la profesion mas digna de este mundo,el hacer reir,el robarle una sonrisa a alguien,ese trabajo no tiene precio amiga,asi que adelante con tus sonrisas llenas de caramelos y colores.

un abrazo amiga muy pero muy fuerte!!!!!!!!

Adriana Alba dijo...

Que bello relato nos has dejado M.Jose, es totalmente cierto, no hay pequeñas tareas... todas son importantes y releventes, sobre todo si se hacen con amor!

Abrazos

VerboRhea dijo...

¡¡Qué tierno...!! Es verdad, cualquier persona es útil por algo.Cada uno debe tener iusión por aquello que hace: peluquero, médico, barrendero, economista....
Besos.

P.D.: Ese Tornillete podía quedarse algún día acostado, ganaríamos más tiempo jaja!!

filo dijo...

precioso cuento,
es la historia que se repite, nunca estamos conformes con nuestra tarea o cometido, a veces nos dejamos llevar por la vanidad, las alabanzas necias o incluso nos pica la curiosidad,
pero ya lo dice la moraleja del cuento;todos sin excepción somos útiles...

un beso fuerte, amiga

Soñadora dijo...

Que bonito cuento Maria Jose, todas las piezas son importantes y conforman un todo maravilloso!

besitos,

Tita la mas bonita dijo...

Precioso y hermoso ese cuento, además constructivo, ojala la ilusión, continúe sumándose al cumplimiento de los sueños de amor, recordemos que la ilusión es el mejor remedio para el dolor, gracias, este cuento renueva ilusiones!
Un Besito Marino!

andres lopez villar dijo...

También yo a veces, algunas veces, soy tornillo.
Tornillo que sujeta la persiana de un escaparate; tornillo que sostiene la bisabra del baul de los recuerdos;
tornillo que sostiene las pilas de cualquier juguete.
Ni divertido ni guay
¡Filosófico, sencillo,ejemplar, ético !¡con mucha rosca!
¡Me gusta, me gusta!

Lola dijo...

Lo importante es que lo que hagas, lo hagas con ilusion, sabiendote parte importante de este engranaje que llamamos vida.
Igual que haces tu con este espacio.
¡¡¡Un sonriente abrazote desde el corazon!!!

añil dijo...

Menudo cuento, superación.

Me gusta tu blog.

Gracias por tus palabras.

Un beso

Lucía dijo...

Un cuento precioso.
Ser lo que de verdad gusta, en lo que verdad somos felices.
Todos los trabajos son dignos.Buena moraleja.

Un abrazo.

PD: Gracias por tus palabras, yo también me quedo.

fiaris alfabeta dijo...

Me encantó tu relato amiga,un abrazo.

Loli Martinez dijo...

Hola Mª Jose ,un placer visitarte.
Preciosa y mágica reflexión , donde lo que más importa es ser feliz con lo que un@ hace y disfrutar del momento .
Un besazo .

Azul Unada dijo...

¡Qué relato tan tierno y sabio Mariajo! Cuán cierto, hacer lo de uno lo mejor posible y si no se está conforme, averiguar qué hacer para estarlo.
Evitemos el mal humor y frustración, haciendo como tornillete.

TIHADA dijo...

Hola María José!
Precioso el cuento, me gustó la idea de personificar a un tornillo y cómo se fue desarrollando la historia.
Un abrazo!!!

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

jo....
me emocionan las cosas que escribes...
el post anterior...este....el de arriba.......

el don de la ilusion...
quien lo tuviera....¡¡¡
quien despues de tantos palos guardara en su corazon un pokito de espernaza.....¡¡¡
donde se comparar la ilusion niña?
si te enteras dimelo que necesito kilo y cuarto 8por lo menos)

Precioso todo lo que escribes...
estoy encantada de tenerte al otro lado
:-)